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Almócita, esencia de la Alpujarra.

LA NOCHE DE LOS CANDILES -ALMÓCITA-

LA NOCHE DE LOS CANDILES -ALMÓCITA-

La “Noche de los Candiles” del 28 de Abril se consolida como una iniciativa original y apasionante. Los vecinos rescatan los viejos candiles para afrontar una noche con la única iluminación del fuego y la luna como testigos. La privación de la iluminación eléctrica, tras el APAGÓN generalizado, nos transporta durante unas horas a un escenario de otra época....

La puesta en escena de las luces suaves y románticas que proporcionan la fuerza y energía del fuego, la música envolvente que se extiende por las diferentes calles del pueblo con distintas actuaciones... y, como colofón, el II CONCURSO DE FOTOGRAFÍA “LA NOCHE DE LOS CANDILES”, que se desarrollará inmerso en la noche, paralelamente a todas las actividades y que nos permitirá disfrutar del excelente trabajo de los participantes que, dando rienda suelta a su creatividad artística, se moverán por los rincones del pueblo, dibujando con la luz y captando situaciones y momentos únicos.

La experiencia del año anterior fue un éxito tanto de participación ciudadana como de asistencia, razón más que justificada para repetir y consolidar la propuesta. Este año se introducirán algunas mejoras con respecto al anterior, incluso se buscará un mayor significado simbólico y consecuente con la filosofía de Almócita

Desde hace ya algunos años, Almócita presenta inquietudes muy marcadas en relación con el Desarrollo Sostenible y la importancia que implica un elevado grado de concienciación que se traduzca en la voluntad de cambio necesaria para lograr una sociedad más respetuosa con el medio ambiente. Esas marcadas connotaciones ecológicas desembocaron en el año 2011 en la génesis de LA NOCHE DE LOS CANDILES.  En su evolución como evento sometido a mejora continua, se llegó a la conclusión de que no bastaba con efectuar un apagón en la red de iluminación eléctrica y encender los candiles para lograr un alto nivel de concienciación - participación, había que ahondar un poco más y debía hacerse desde la perspectiva de recuperar aquella parte de espiritualidad e identificación con la naturaleza arrebatada a los seres humanos bajo el amparo del vertiginoso ritmo de cambio presente en las sociedades post industriales.

 

Dicho con otras palabras, tenemos la firme creencia que de poco o nada vale decir que se quiere ser responsable con el medio que nos rodea sin sentirlo realmente. La música amplifica  las emociones y es por medio de la música - ligada a una puesta en escena que se envuelve en un halo de magia y misterio- como pretendemos, en la medida de lo posible, rememorar nuestra verdadera idiosincrasia natural y espiritual. Confeccionar un genuino antídoto que recupere nuestra emotividad despertando el lado más humano, parte menoscabada del propio ser consecuencia inevitable del turbulento y alienado tiempo que nos ha tocado vivir. De ahí la importancia otorgada en el evento a temas de expresión  artística como son el encuentro de fotografía, las representaciones con fuego, la interpretación o la música antigua y tradicional. Todo lo que acontezca durante esa noche debe establecer un paralelismo profundo con quiénes somos de verdad y por qué estamos aquí. Recuperar aunque sólo sea por unas horas, un sentido romántico y un recuerdo de que lejos de ser la máxima expresión de la naturaleza, seguimos siendo una parte intrínseca de ella misma.

 

Dossier: José A. Forte Vizcaíno

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